Category: Cuentos


«Sola, asombrosa, completa en Sí Misma, la Diosa, Ella cuyo nombre no puede ser pronunciado, flotaba en el abismo de la oscuridad exterior, antes del comienzo de todas las cosas. Y cuando miró en el espejo curvado del espacio negro, Ella vio por su propia luz su radiante reflejo y se enamoró de él. Lo hizo aparecer mediante el poder que estaba en Ella e hizo el amor consigo misma, y La llamó “Miria, la Maravillosa”.

Su éxtasis brotó en la única canción de todo lo que es, fue, o alguna vez será, y con la canción llegó el movimiento, ondas que fueron vertidas hacia fuera y se convirtieron en todas las esferas y los círculos de los mundos. La Diosa se llenó de amor, se hinchó de amor, y dio a luz a una lluvia de espíritus brillantes que llenaron los mundos y se convirtieron en todos los seres.

Pero en ese gran movimiento, Miria fue arrastrada y al alejarse de la Diosa, se volvió más masculina. Primero se convirtió en el Dios Azul, el gentil, llamado Dios del Amor. Después en el Dios Verde, cubierto de parra, arraigado en la tierra, el espíritu de todas las cosas que crecen. Finalmente, se convirtió en el Dios Enastado, en el Cazador cuyo rostro es el Sol rubicundo, pero oscuro como la Muerte. Pero el deseo siempre lo vuelve a atraer hacia la Diosa, para que Él la rodee eternamente, intentando volver al amor.

Todo empezó con el amor; todo busca volver al amor. El amor es la Ley, el maestro de la sabiduría y el gran revelador de misterios.»[Enseñanza oral de la tradición de las Hadas de la brujería.]

Sobre la creación

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El gran simbolo cabalistico del zohar

 «La ciencia del equilibrio es la clave de toda la ciencia oculta. Las fuerzas desequilibradas perecen en el vacío. Así pasaron los reyes del mundo prístino, los príncipes de los gigantes. Cayeron como árboles sin raíces, y su tumba no existe más. A través del conflicto de las fuerzas desequilibradas, la tierra devastada estaba vacía y amorfa hasta que el Espíritu de Dios formó para sí un sitio en los cielos y redujo la masa de las aguas. Todas las aspiraciones de la Naturaleza dirigiéronse entonces hacia la unidad de la forma, hacia la síntesis viviente de las fuerzas equilibradas; la faz de Dios, coronada de luz, surgió sobre el vasto mar y se reflejó en sus aguas. Sus dos ojos se manifestaron, radiantes de esplendor, lanzando dos rayos de luz que se cruzaron con los del reflejo.

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«Aquí se cuenta cómo Salomón y Saturno midieron su sabiduría. Saturno le dijo a
Salomón:
-Dime dónde estaba Dios cuando hizo los cielos y la tierra.
-Yo te digo que estaba sobre las alas de los vientos.
-Dime qué palabra salió primero de la boca de Dios.
-Yo te digo que fue: Fiat lux et facta lux.
-Dime por qué el cielo se llama cielo.
-Yo te digo que porque cela todas las cosas que están abajo.
-Dime qué es Dios.
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“¿Saben por qué solamente los ancianos cuentan historias y leyendas? ¡Porque las leyendas son la cosa más inteligente del mundo! Todo cambia en el mundo, pero las auténticas leyendas permanecen. Las leyendas son sabiduría y narrarlas requiere de mucho conocimiento y de destreza para ver cosas que otros no ven. Para eso hay que haber vivido mucho, razón por la que sólo los ancianos saben narrar leyendas. Como está escrito en el mayor y más antiguo libro de magia: ¡” Un anciano es alguien que ha adquirido sabiduría”!

A los niños les encanta escuchar leyendas porque poseen imaginación y cerebro para encarar todo y no únicamente lo que los demás pueden ver. Si un niño crece pero igual sigue viendo lo que los demás no ven, se torna sabio e inteligente, “adquiere sabiduría”. Y como ve lo que los demás no ven, sabe que la imaginación es real. Sigue siendo un niño, un “niño sabio”, como está escrito en el “Zohar”, el libro de magia más grande y más antiguo.
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Iluminación en siete días

Buda afirmó frente a sus discípulos: el que se esfuerza, puede alcanzar la iluminación en siete días. Si no lo consigue, sin duda lo logrará en siete meses, o en siete años.

Un joven se propuso conseguirlo en una semana, y quiso saber cómo debía actuar. “Concentración” fue la respuesta.

El joven empezó a practicar, pero diez minutos más tarde ya se había distraído, y consideró que no estaba perdiendo el tiempo, sino habituándose consigo mismo.

Un buen día decidió que no era necesario llegar tan rápido a su meta, pues el camino le estaba enseñando muchas cosas.

Y fue en este momento cuando alcanzó la iluminación.

Tres personas iban caminando por una vereda de un bosque; un sabio con fama de hacer milagros, un poderoso terrateniente del lugar y, un poco atrás de ellos y escuchando la conversación, iba un joven estudiante alumno de sabio.
Fue entonces cuando el poderoso dirigiéndose al sabio dijo: -“Me han dicho en el pueblo que eres una persona poderosa y que inclusive puedes hacer milagros”.
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